¿Qué es la pancreatitis canina?
El páncreas tiene dos funciones principales: producir enzimas digestivas (función exocrina) y regular el azúcar en sangre mediante insulina y glucagón (función endocrina). En la pancreatitis, las enzimas digestivas se activan dentro del propio páncreas en lugar de en el intestino, causando autodigestión tisular e inflamación.
Puede presentarse como:
- Pancreatitis aguda: aparición súbita, de leve a potencialmente mortal.
- Pancreatitis crónica: inflamación recurrente o persistente que daña progresivamente el órgano, pudiendo derivar en diabetes o insuficiencia pancreática exocrina (IPE).
Razas con mayor predisposición
Aunque cualquier perro puede desarrollarla, estas razas tienen mayor incidencia:
- Schnauzer miniatura — asociado a hipertrigliceridemia familiar.
- Yorkshire Terrier — pancreatitis crónica relativamente frecuente.
- Cocker Spaniel — predisposición hereditaria.
- Caniche, Cavalier King Charles, Labrador Retriever — riesgo elevado por tendencia a la obesidad.
Los perros obesos y los que reciben sobras de la mesa habitualmente tienen un riesgo significativamente mayor.
Síntomas: señales de alerta
Los síntomas van de leves a críticos:
- Vómitos repetidos (a veces con bilis).
- Postura de rezo: el perro estira las patas delanteras y eleva el trasero para aliviar el dolor abdominal.
- Dolor a la palpación del abdomen.
- Diarrea (con o sin sangre en casos graves).
- Letargia y debilidad pronunciada.
- Inapetencia total.
- Fiebre (en pancreatitis aguda grave).
- Deshidratación rápida.
Acude al veterinario inmediatamente si tu perro vomita más de 2-3 veces en pocas horas y muestra dolor abdominal. La pancreatitis grave es una emergencia.
Diagnóstico
El veterinario utilizará una combinación de:
- Analítica sanguínea: elevación de lipasa y amilasa pancreáticas (aunque su especificidad es limitada en perros); el test cPLI/Spec cPL (lipasa pancreática específica canina) es más sensible y específico.
- Ecografía abdominal: puede mostrar agrandamiento pancreático, edema peripancreático y cambios en la ecogenicidad.
- Radiografía: útil para descartar otras causas de dolor abdominal (cuerpos extraños, dilatación gástrica).
Tratamiento
Hospitalización (casos moderados-graves)
- Fluidoterapia intravenosa: fundamental para corregir la deshidratación y mantener la perfusión pancreática.
- Analgesia: el dolor pancreático es intenso; buprenorfina, metadona o tramadol.
- Antieméticos: maropitant (Cerenia) para controlar vómitos y permitir la alimentación temprana.
- Alimentación enteral temprana: las guías actuales recomiendan reintroducir alimento lo antes posible (no ayuno prolongado) para mantener la barrera intestinal.
Tratamiento ambulatorio (casos leves)
- Dieta bland o veterinaria baja en grasa.
- Antieméticos orales.
- Analgésicos si hay dolor.
- Control en 24-48 horas.
Dieta: la clave de la recuperación y prevención
La restricción de grasa es el pilar del manejo nutricional:
- Fase aguda: pienso veterinario gastrointestinal bajo en grasa (Hills i/d Low Fat, Royal Canin Gastro Low Fat, Purina EN Reduced Calorie). Menos del 10% de grasa en materia seca.
- Pancreatitis crónica: dieta baja en grasa de por vida. Nunca más sobras, embutidos ni premios grasos.
- Las raciones pequeñas y frecuentes (3-4 veces al día) reducen el estímulo pancreático.
Alimentos absolutamente prohibidos: cerdo, cordero graso, piel de pollo, mantequilla, quesos grasos, huesos con médula, comida rápida.
Complicaciones y pancreatitis crónica
La inflamación repetida puede llevar a:
- Insuficiencia pancreática exocrina (IPE): pérdida de enzimas digestivas → diarrea crónica con heces amarillentas y voluminosas, pérdida de peso. Tratable con suplementación enzimática.
- Diabetes mellitus: si se destruye tejido productor de insulina.
- Formación de pseudoquistes pancreáticos.
