¿Qué es la epilepsia canina?
La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por convulsiones recurrentes causadas por actividad eléctrica anormal y sincronizada en el cerebro. Es el trastorno neurológico más frecuente en perros — afecta a entre el 0,5 y el 5 % de la población canina.
Tipos de epilepsia
- Epilepsia idiopática (primaria) — causa genética/desconocida, sin lesión estructural demostrable. Debuta entre 1 y 5 años. Tiene predisposición en razas como pastor alemán, golden retriever, border collie, labrador, beagle y boyero de Berna.
- Epilepsia estructural (secundaria) — causada por lesión cerebral identificable: tumor, encefalitis, traumatismo, malformación. Puede debutar a cualquier edad.
- Epilepsia reactiva — causada por factores sistémicos: hipoglucemia, toxinas, insuficiencia hepática o renal. No es epilepsia verdadera — si se corrige la causa, las convulsiones cesan.
Fases de una convulsión epiléptica
- Pródromo — horas o días antes: cambios de conducta, inquietud, búsqueda de contacto. No siempre está presente.
- Aura — minutos antes: ansiedad, temblores, salivación, vómito, mirar fijamente. El perro "nota" que algo va a ocurrir.
- Ictus (convulsión) — la convulsión en sí. Dura de segundos a 3–5 minutos. Puede ser generalizada (sacudidas de todo el cuerpo, pedaleo, pérdida de consciencia) o focal (sacudidas de una zona, alteraciones de conducta).
- Período posictal — tras la convulsión: desorientación, ceguera transitoria, hambre o sed extremas, letargia. Puede durar de minutos a horas.
Qué hacer durante una convulsión
- Mantén la calma. Tu estado emocional afecta al perro en el período posictal.
- Cronometra desde el inicio de la convulsión. El tiempo es información crítica para el veterinario.
- Aleja objetos peligrosos del entorno inmediato del perro (muebles con bordes, escaleras).
- Protege la cabeza colocando una manta doblada o tu mano entre la cabeza y el suelo — sin tocarle la boca.
- No lo sujetes ni lo inmovilices — el cerebro ejecuta la convulsión independientemente; sujetarlo no ayuda y puede asustarlo más al recuperar la consciencia.
- Atenúa estímulos — luz, sonido, voces altas pueden prolongar el episodio; apaga la TV y habla en voz baja.
- Graba si puedes — un vídeo de la convulsión es una herramienta diagnóstica inestimable para el neurólogo.
- Tras la convulsión: ofrece agua si el perro está consciente, quédate cerca, no lo dejes solo cerca de escaleras o agua.
Cuándo llamar al veterinario de urgencias
- Convulsión que dura más de 5 minutos (status epilepticus — emergencia vital)
- Más de 2 convulsiones en 24 horas (cluster seizures)
- El perro no recupera la consciencia entre episodios
- Primera convulsión de tu perro (aunque se recupere bien, necesita valoración)
Diagnóstico
El diagnóstico de epilepsia requiere descartar otras causas. El veterinario puede solicitar:
- Analítica completa de sangre y orina (descartar causas metabólicas)
- Resonancia magnética (RM) del cerebro — para descartar epilepsia estructural
- Análisis de líquido cefalorraquídeo (LCR) — si se sospecha inflamación
- Electroencefalograma (EEG) — menos disponible en veterinaria pero útil
Si todas las pruebas son normales y el debut es entre 1–5 años, se diagnostica epilepsia idiopática.
Tratamiento: cuándo empezar y con qué
No se inicia tratamiento después de una sola convulsión aislada. Los criterios habituales para empezar medicación antiepiléptica son:
- Más de 1 convulsión al mes
- Status epilepticus o cluster seizures en cualquier momento
- Convulsiones muy intensas o con período posictal prolongado
- Tendencia a aumentar en frecuencia
Fármacos más usados en España
- Fenobarbital — primera línea, muy efectivo, económico. Requiere control de niveles séricos y hepáticos cada 6 meses.
- Bromuro de potasio — segunda línea o coadyuvante. Lento en alcanzar niveles estables (3–4 meses).
- Imepitoin (Pexion®) — aprobado en EU, buena tolerancia, menos potente que fenobarbital en casos graves.
- Levetiracetam (Keppra®) — muy usado en combinación; buena tolerancia, sin efectos hepáticos.
Importante: la medicación antiepiléptica nunca se interrumpe bruscamente — puede provocar convulsiones de rebote graves.
Convivencia con un perro epiléptico
- Lleva un diario de convulsiones: fecha, hora, duración, tipo, período posictal. Ayuda al veterinario a ajustar la medicación.
- Mantén rutinas estables — el estrés, el calor y el cansancio extremo pueden bajar el umbral convulsivo.
- Evita baños sin supervisión y el acceso a piscinas sin valla.
- Informa a cualquier persona que cuide al perro del protocolo de emergencia.
- Ten el número de urgencias veterinarias más cercano siempre a mano.
Calidad de vida
La mayoría de perros epilépticos bien controlados tienen una calidad de vida excelente. El objetivo no es cero convulsiones a cualquier precio — algunos perros solo pueden alcanzar ese objetivo con dosis tan altas que afectan su bienestar. El veterinario neurólogo evaluará el equilibrio entre control y efectos secundarios.
