El agente causal: Canine Distemper Virus (CDV)
El virus del moquillo canino (CDV) es un Paramyxovirus ARN de la familia Paramyxoviridae, género Morbillivirus — el mismo género que el virus del sarampión humano, aunque no son el mismo virus y el moquillo no es transmisible a personas.
El CDV es moderadamente resistente en el ambiente frio (hasta 2 horas a 20°C), pero sensible al calor, luz UV y desinfectantes comunes.
Epidemiología
Distribución mundial. En España, la vacunación ha reducido drásticamente la incidencia, pero sigue habiendo brotes en poblaciones no vacunadas (cachorros, perros abandonados, colonias de gatos ferales — donde el gato no se vacuna pero puede haber perros sin vacunar cerca).
Grupos de riesgo: cachorros con inmunidad materna declinante (6-12 semanas), perros sin vacunar, inmunosuprimidos y animales de refugios con alta densidad.
Síntomas: las fases de la enfermedad
Fase 1: Respiratoria (días 3-7 post-infección)
- Fiebre (39,5-41 °C) inicial que puede remitir dando falsa impresión de mejoría.
- Secreción nasal acuosa → mucopurulenta.
- Conjuntivitis bilateral (enrojecimiento, secreción ocular).
- Tos, estornudos.
- Anorexia y letargia marcadas.
Fase 2: Gastrointestinal
- Vómitos y diarrea (en ocasiones con sangre).
- Deshidratación severa.
Fase 3: Neurológica (puede presentarse en paralelo o semanas después)
Es la fase más grave y la que determina el pronóstico:
- Convulsiones (focales o generalizadas).
- Mioclonias (contracciones musculares rítmicas involuntarias, signo muy característico del moquillo).
- Ataxia (incoordinación), paresia o parálisis.
- Cambios de comportamiento (agresividad, desorientación).
- Oftalmitis (uveítis, coriorretinitis).
Signos específicos del moquillo
- Hiperqueratosis del morro y almohadillas ("hard pad disease"): la piel del morro y las almohadillas se vuelve dura y agrietada — signo patognomónico pero tardío.
- Erosiones en el esmalte dental en cachorros que contraen la enfermedad cuando los dientes permanentes aún se están formando.
Diagnóstico
- Test rápido de antígeno (SNAP o similar): en secreciones oculares, nasales o hisopo conjuntival. Alta especificidad, sensibilidad variable. Resultado en 10-15 min.
- PCR en secreciones: el más sensible. Puede dar positivo incluso en perros vacunados en los días posteriores a la vacunación (detecta el virus vacunal atenuado).
- Inmunofluorescencia: en células de LCR para fase neurológica.
- Hallazgos compatibles en hemograma: linfopenia intensa en fase aguda.
Tratamiento (de soporte)
- Hospitalización con aislamiento estricto.
- Fluidoterapia IV para tratar la deshidratación.
- Antibioterapia de amplio espectro para las infecciones bacterianas secundarias (muy frecuentes).
- Anticonvulsivos (fenobarbital, levetiracetam) para las convulsiones.
- Soporte nutricional.
- Vitaminas (A, B, C) y antioxidantes como soporte inmunomodulador.
El pronóstico es reservado. Los perros que llegan a la fase neurológica tienen una mortalidad del 50-80% y los supervivientes pueden tener secuelas permanentes (mioclonias crónicas, epilepsia post-distemper).
Prevención: la vacunación es la única solución
La vacuna contra el moquillo forma parte de la vacuna combinada DHPPi (Distemper, Hepatitis, Parvovirus, Parainfluenza) — conocida como "vacuna múltiple" o "DHPP".
Protocolo vacunal estándar
- Primera dosis: 6-8 semanas.
- Segunda dosis: 10-12 semanas.
- Tercera dosis: 14-16 semanas.
- Refuerzo al año de la última dosis del cachorro.
- Revacunaciones posteriores: cada 3 años (vacunas trienales) o según título de anticuerpos (test de titulación).
Es una vacuna core (esencial): la WSAVA y la WSAVA Guidelines for the Vaccination of Dogs and Cats la clasifican como obligatoria para todos los perros del mundo, sin excepción. No existe raza resistente.
La inmunidad materna y la "ventana de susceptibilidad"
Los anticuerpos maternos protegen a los cachorros las primeras semanas pero también bloquean la respuesta a la vacuna. Entre las 6 y las 14 semanas, los anticuerpos maternos descienden hasta niveles que no protegen al cachorro pero pueden interferir con la vacuna: es la "ventana de susceptibilidad". Por eso se administran varias dosis hasta las 16 semanas — para asegurar que al menos una cae en el momento en que el sistema inmune puede responder.
