¿Qué es la displasia de cadera?

La displasia de cadera (DC) es una malformación del desarrollo de la articulación coxofemoral (cadera) en la que la cabeza del fémur no encaja correctamente en el acetábulo (cavidad de la pelvis). Esta incongruencia genera inestabilidad, microtraumatismos repetidos y finalmente artrosis progresiva.

Es la enfermedad ortopédica más frecuente en perros, especialmente en razas grandes y gigantes. Tiene un componente genético importante (heredabilidad del 25-60 %) y un componente ambiental relevante.

Razas con mayor predisposición

Factores de riesgo modificables

Síntomas según la edad

Cachorros (4-12 meses) — forma aguda

Adultos y seniors — forma crónica (artrosis secundaria)

Diagnóstico

Exploración física

El veterinario evalúa la amplitud de movimiento, la presencia de crepitaciones, dolor a la manipulación y el signo de Ortolani (laxitud articular en cachorros).

Radiografía

El diagnóstico definitivo requiere radiografías en proyección ventrodorsal con el perro sedado o anestesiado. Los sistemas de clasificación más usados son:

Opciones de tratamiento

Manejo conservador (médico)

Para casos leves-moderados o perros que no son candidatos a cirugía:

Tratamiento quirúrgico

DPO/TPO (Osteotomía pélvica triple o doble)

Para cachorros de 5-12 meses con displasia sin artrosis establecida. Rota el acetábulo para mejorar la cobertura de la cabeza femoral. Resultados excelentes si se hace en el momento adecuado.

FHO (Extirpación de la cabeza y cuello femoral)

Se elimina la cabeza del fémur. La articulación se reconstituye con tejido cicatricial (nearticulación). Buena opción para perros pequeños (< 15 kg). En razas grandes, los resultados son más variables.

THR (Prótesis total de cadera)

La opción con mejores resultados en adultos con artrosis grave. Sustituye la articulación por una prótesis de titanio/cerámica. Requiere cirujano especializado certificado. Resultados excelentes en el 90-95 % de los casos.

Vida con displasia: calidad a largo plazo

Muchos perros con displasia bien manejada (conservadora o quirúrgicamente) tienen una calidad de vida excelente. La clave es el diagnóstico precoz y el manejo individualizado. No esperes a que el perro deje de poder caminar — intervenir antes de que la artrosis sea severa da mejores resultados.